Seguridad y salud en el trabajo: 7 medidas para cumplirla

responsable de seguridad y salud en el trabajo de una empresa sujetando un casco de seguridad

Cada año se producen en España decenas de miles de accidentes laborales con baja. Según el Ministerio de Trabajo, en 2025 se registraron 620.386 accidentes laborales con baja y un total de 735 personas murieron durante su actividad laboral. Detrás de casi todos estos accidentes hay un denominador común, la ausencia o el incumplimiento de medidas de seguridad y salud en el trabajo.

La seguridad y salud en el trabajo no es un trámite burocrático ni una casilla que marcar en una auditoría. Es el conjunto de prácticas, procedimientos y obligaciones legales que protegen la integridad física y psicológica de los trabajadores durante su actividad profesional. En España, su cumplimiento es una obligación jurídica para cualquier empresa, independientemente de su tamaño o sector.

En esta guía encontrarás qué es exactamente la seguridad y salud en el trabajo, qué establece la legislación española, qué tipos de riesgos existen en el entorno laboral y cuáles son las 7 medidas preventivas que toda empresa debe aplicar para cumplir con la normativa y proteger a su equipo. 

Tabla de Contenidos

¿Qué es la seguridad y salud en el trabajo?

La seguridad y salud en el trabajo es una disciplina orientada a prevenir los accidentes laborales y las enfermedades profesionales, y a proteger el bienestar físico, mental y social de los trabajadores durante el desempeño de su actividad.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) la define como la mejora de las condiciones y entornos laborales para garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores, y considera que un entorno de trabajo seguro y saludable es un derecho laboral con el mismo rango que otros derechos reconocidos internacionalmente.

En España, el marco legal que desarrolla este derecho y fija las obligaciones de empresas y trabajadores es la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, sobre la que profundizaremos más adelante.

Seguridad laboral y salud laboral: ¿son lo mismo?

No exactamente. Se trata de dos conceptos complementarios que juntos conforman la seguridad y salud en el trabajo, pero que apuntan a realidades distintas.

Seguridad laboral hace referencia al conjunto de técnicas y procedimientos orientados a eliminar o reducir el riesgo de accidentes en el trabajo. Su foco está en las condiciones físicas del entorno y en los comportamientos que pueden desencadenar un incidente.

Salud laboral tiene un alcance más amplio. Busca proteger y promover la salud de los trabajadores en todas sus dimensiones: física, mental y social. Incluye tanto la prevención de enfermedades profesionales, como la atención al bienestar psicológico y a las condiciones organizativas que afectan a las personas.

Dicho de otro modo, la seguridad laboral trabaja para que no ocurra el accidente, mientras que la salud laboral trabaja para que el trabajo no dañe a la persona, ni de forma inmediata ni a largo plazo.

La relación entre seguridad y salud en el trabajo y la prevención de riesgos laborales

La prevención de riesgos laborales (PRL) es la aplicación práctica de los principios de seguridad y salud en el trabajo. Mientras que la seguridad y salud en el trabajo (SST) es el concepto general, la PRL es el conjunto concreto de actividades y medidas que una empresa adopta para hacer efectiva esa protección.

La Ley 31/1995 define la prevención como “el conjunto de actividades o medidas adoptadas o previstas en todas las fases de la actividad de la empresa con el fin de evitar o disminuir los riesgos derivados del trabajo”. Esta definición deja claro que la PRL no es algo que se aplique solo ante un accidente. Debe estar integrada en el funcionamiento ordinario de la organización.

Por qué es importante garantizar la seguridad y salud en el trabajo

trabajdores de prevención de riesgos laborales analizando el estado de unas instalaciones

El coste humano de los accidentes laborales en España

Según los datos de la OIT, cada año mueren en el mundo 2,93 millones de personas como consecuencia de factores relacionados con el trabajo. Por otro lado, cada año se producen 395 millones de accidentes laborales a nivel global.

En España, el Ministerio de Trabajo publica anualmente estadísticas de accidentalidad laboral que muestran de forma consistente que los sectores de la construcción, la industria y el transporte concentran la mayor parte de los accidentes graves y mortales. Pero ningún sector está exento porque los riesgos psicosociales, las caídas en oficinas, o las enfermedades músculo-esqueléticas afectan también a entornos considerados de bajo riesgo.

Detrás de cada cifra hay una persona y detrás de esa persona, una familia y un equipo de trabajo que se ve afectado. La prevención permite evitar daños físicos y proteger la vida de las personas.

Por qué la seguridad en el trabajo beneficia también a la empresa

La seguridad y salud en el trabajo no es un coste; es una inversión con retorno directo y medible para la organización.

Reducción del absentismo. Los accidentes y las enfermedades laborales generan bajas que afectan a la productividad y obligan a cubrir puestos con personal menos familiarizado con la tarea.

Ahorro en costes directos e indirectos. Los accidentes laborales tienen un coste económico que va mucho más allá de la baja médica: sustitución del trabajador, daños materiales, investigación del incidente, incremento de las primas de seguro y posibles sanciones. La OIT estima que los accidentes y enfermedades laborales suponen aproximadamente el 4% del PIB mundial en pérdidas directas e indirectas.

Cumplimiento normativo y protección legal. El incumplimiento de la normativa de PRL puede acarrear sanciones económicas que oscilan entre los 40 y los 819.780 euros según la gravedad, de acuerdo con el RDL 5/2000 que regula las infracciones en el orden social.

Mejora del clima laboral y la retención de talento. Los trabajadores que perciben que su empresa cuida de su bienestar son más comprometidos, más productivos y menos propensos a abandonar la organización. 

Marco legal: la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en España

gerente de una empresa leyendo en el portátil la ley de prevención de riesgos laborales

¿Qué establece la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales?

La Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) es la norma marco del sistema de prevención en España. Publicada en el BOE el 10 de noviembre de 1995 y en vigor desde el 11 de febrero de 1996, transpone al ordenamiento jurídico español la Directiva europea 89/391/CEE relativa a la aplicación de medidas para promover la mejora de la seguridad y salud de los trabajadores.

Su finalidad, tal como recoge su artículo 1, es “determinar el cuerpo básico de garantías y responsabilidades preciso para establecer un adecuado nivel de protección de la salud de los trabajadores frente a los riesgos derivados de las condiciones de trabajo”.

La LPRL se apoya en el artículo 40.2 de la Constitución Española, que encomienda a los poderes públicos velar por la seguridad e higiene en el trabajo como uno de los principios rectores de la política social y económica.

Además de la LPRL, el principal reglamento de desarrollo es el RD 39/1997, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención, que concreta cómo deben organizarse las empresas para cumplir con sus obligaciones preventivas.

Nota sobre la reforma de la LPRL: en 2026 se aprobó la nueva Ley de Prevención de Riesgos Laborales, la actualización más extensa del marco normativo español en casi tres décadas, con entrada en vigor prevista para el 2 de enero de 2027. Las empresas deben estar atentas a los cambios que introduce para adaptar sus sistemas de gestión preventiva con tiempo suficiente.

Obligaciones del empresario según la LPRL

La LPRL sitúa en el empresario la responsabilidad principal de garantizar la seguridad y salud de los trabajadores. Entre las obligaciones más relevantes encontramos:

Evaluación de riesgos. El empresario está obligado a identificar y evaluar los riesgos presentes en cada puesto de trabajo. Esta evaluación debe documentarse y actualizarse siempre que cambien las condiciones de trabajo o se detecten nuevos riesgos.

Plan de prevención de riesgos laborales. La prevención debe integrarse en el sistema de gestión de la empresa a través de un plan que recoja la estructura organizativa, las responsabilidades, los procedimientos y los recursos necesarios.

Información y formación. El empresario debe garantizar que los trabajadores reciben información y formación suficiente y adecuada sobre los riesgos de su puesto y las medidas preventivas aplicables.

Vigilancia de la salud. Se deben ofrecer reconocimientos médicos periódicos a los trabajadores, especialmente a los expuestos a riesgos específicos. En algunos casos, la vigilancia es obligatoria; en otros, el trabajador puede negarse a someterse a ella.

Organización de la prevención. La empresa debe disponer de un sistema de prevención que puede articularse a través del propio empresario (en empresas muy pequeñas), un trabajador designado, un servicio de prevención propio o un servicio de prevención ajeno.

Equipos de protección individual (EPI). Cuando los riesgos no puedan eliminarse o controlarse por otros medios, el empresario debe proporcionar los EPI adecuados de forma gratuita y asegurarse de que se usan correctamente.

Planes de emergencia. Toda empresa debe tener establecidos procedimientos de actuación ante emergencias: evacuación, primeros auxilios, contacto con servicios externos.

Derechos y obligaciones de los trabajadores

La seguridad y salud en el trabajo no es una responsabilidad exclusiva de la empresa. Los trabajadores tienen tanto derechos como obligaciones en esta materia.

Derechos de los trabajadores:

  • Recibir información sobre los riesgos del puesto de trabajo y las medidas preventivas aplicadas.
  • Recibir formación en materia de prevención de riesgos laborales, en tiempo de trabajo y con cargo al empresario.
  • Ser consultados y participar en las cuestiones relacionadas con la prevención.
  • Paralizar su actividad y abandonar el lugar de trabajo cuando exista un riesgo grave e inminente para su vida o salud.
  • Acceder a la vigilancia de la salud relacionada con los riesgos de su puesto.

Obligaciones de los trabajadores:

  • Cumplir las medidas de prevención adoptadas por la empresa.
  • Usar correctamente los equipos de protección individual proporcionados.
  • Utilizar adecuadamente las máquinas, herramientas e instalaciones.
  • Informar de inmediato a su responsable sobre cualquier situación que pueda suponer un riesgo para la seguridad y salud.
  • Cooperar con el empresario para garantizar unas condiciones de trabajo seguras.

Tipos de riesgos laborales

Antes de implementar medidas preventivas, es necesario identificar los riesgos presentes en el entorno de trabajo. Los riesgos laborales se clasifican en cuatro grandes categorías.

Riesgos físicos y mecánicos

Son los más visibles y los que con más frecuencia provocan accidentes con consecuencias inmediatas. Incluyen:

  • Riesgos mecánicos: caídas al mismo o a distinto nivel, golpes, cortes, atrapamientos con maquinaria, proyección de partículas.
  • Riesgos físicos ambientales: exposición a ruido (que puede causar pérdida auditiva permanente), vibraciones, temperaturas extremas, radiaciones ionizantes y no ionizantes, y condiciones de iluminación inadecuadas.

El sector de la construcción, la industria manufacturera y la logística concentran la mayor parte de los accidentes por riesgos físicos y mecánicos en España.

Riesgos químicos y biológicos

  • Riesgos químicos: se producen por la exposición a sustancias o preparados que pueden dañar la salud a través de la inhalación, el contacto dérmico o la ingestión. Incluyen productos de limpieza, disolventes, pesticidas, metales pesados o gases tóxicos. Sus efectos pueden ser inmediatos (quemaduras, intoxicaciones) o aparecer a largo plazo (enfermedades respiratorias crónicas, cáncer profesional).
  • Riesgos biológicos: presentes especialmente en el sector sanitario, la investigación, el sector ganadero y el tratamiento de residuos. Incluyen la exposición a bacterias, virus, hongos y otros microorganismos capaces de causar enfermedades infecciosas o parasitarias.

Riesgos psicosociales

Los riesgos psicosociales son aquellos que derivan de la organización del trabajo, el contenido de las tareas y las relaciones laborales, y que pueden afectar a la salud mental y emocional de los trabajadores. Son cada vez más reconocidos como uno de los principales retos en materia de seguridad y salud en el trabajo.

Entre los más frecuentes:

  • Estrés laboral: causado por una carga de trabajo excesiva, plazos poco realistas, falta de autonomía o ausencia de apoyo de los responsables.
  • Burnout o síndrome de estar quemado: agotamiento emocional y físico derivado de la exposición prolongada a situaciones de estrés laboral crónico.
  • Acoso laboral (mobbing): conductas de hostigamiento sistemático por parte de compañeros o superiores que deterioran la salud psicológica de la persona afectada.
  • Trabajo a turnos y trabajo nocturno: con efectos documentados sobre el sueño, la salud cardiovascular y el bienestar general.

Riesgos ergonómicos

Los riesgos ergonómicos surgen cuando el diseño del puesto de trabajo, las herramientas o las tareas no se adaptan a las capacidades y limitaciones físicas del trabajador. Provocan principalmente trastornos músculo-esqueléticos, que son la causa más frecuente de enfermedades profesionales en Europa.

Se incluyen en esta categoría:

  • Posturas forzadas mantenidas durante largo tiempo.
  • Movimientos repetitivos (mecanografiar, ensamblar piezas, escanear artículos).
  • Manipulación manual de cargas sin la técnica o el apoyo adecuados.
  • Diseño inadecuado del puesto de trabajo (altura de la mesa, posición del monitor, tipo de silla). 

Las cuatro disciplinas de la prevención de riesgos laborales

La prevención de riesgos laborales se articula a través de cuatro disciplinas técnicas que trabajan de forma complementaria para identificar, evaluar y controlar los distintos tipos de riesgos.

Seguridad en el trabajo

Es la disciplina orientada a eliminar o reducir los accidentes de trabajo. Estudia las causas de los accidentes y diseña medidas técnicas, organizativas y de comportamiento para prevenirlos. Engloba desde el diseño seguro de instalaciones y maquinaria hasta los procedimientos de trabajo y la señalización de seguridad.

Higiene industrial

La higiene industrial se ocupa de reconocer, evaluar y controlar los agentes ambientales presentes en el entorno de trabajo que pueden causar enfermedades profesionales. Estos agentes pueden ser físicos (ruido, vibraciones, temperatura), químicos (gases, vapores, polvo) o biológicos (microorganismos).

Su metodología incluye la medición de los niveles de exposición, la comparación con los valores límite establecidos en la normativa y la propuesta de medidas correctoras: sistemas de ventilación, sustitución de sustancias peligrosas, controles de ingeniería.

Ergonomía y psicosociología

La ergonomía adapta el trabajo a las personas. Estudia cómo el diseño del puesto, las herramientas, el entorno físico y la organización de las tareas afectan a la salud y al rendimiento del trabajador, y propone soluciones para reducir la carga física y cognitiva.

La psicosociología laboral analiza los factores psicosociales del trabajo: la organización, el contenido de las tareas, las relaciones interpersonales, la autonomía y el reconocimiento. Identifica qué condiciones organizativas pueden generar estrés, burnout o conflictos, y propone medidas para mejorar el bienestar mental en el trabajo.

Vigilancia de la salud

La vigilancia de la salud es el seguimiento periódico de la salud de los trabajadores para detectar de forma precoz los efectos que las condiciones de trabajo pueden tener sobre su organismo. Se lleva a cabo a través de reconocimientos médicos específicos según los riesgos de cada puesto.

A diferencia de las otras disciplinas, que actúan antes de que el daño se produzca, la vigilancia de la salud también actúa cuando ya han aparecido indicios de que el trabajo está afectando a la salud del trabajador. Por eso funciona como un complemento necesario, no como un sustituto, de las medidas preventivas.

Las 7 medidas preventivas para garantizar la seguridad y salud en el trabajo

director de seguridad y salud en el trabajo de una empresa haciendo el plan de prevención anual

Conocer los riesgos y el marco legal es el punto de partida. Pero la protección efectiva de los trabajadores depende de que la empresa aplique de forma sistemática un conjunto de medidas preventivas. Estas son las 7 que ninguna organización puede ignorar.

1. Evaluación de riesgos

La evaluación de riesgos es el primer paso de todo sistema de prevención y una obligación legal recogida en el artículo 16 de la LPRL. Consiste en identificar los peligros presentes en cada puesto de trabajo, estimar la probabilidad de que se materialicen y valorar la gravedad de sus posibles consecuencias.

Una evaluación de riesgos bien hecha no es un documento que se elabora una sola vez y se archiva. Debe revisarse de forma periódica y siempre que se produzcan cambios en las condiciones de trabajo: incorporación de nueva maquinaria, cambios en los procesos productivos, modificaciones del espacio físico o incorporación de nuevos trabajadores con características especiales (embarazadas, menores, personas con discapacidad).

Para que la evaluación sea fiable, es necesario involucrar a los propios trabajadores: nadie conoce mejor los riesgos reales de un puesto que quien lo ocupa cada día.

2. Plan de prevención de riesgos laborales

El plan de prevención es el documento que integra la actividad preventiva dentro del sistema de gestión de la empresa. No es un formulario independiente: debe reflejar cómo la empresa organiza la prevención en el día a día.

Según la LPRL, el plan debe incluir:

  • La estructura organizativa de la empresa y los niveles jerárquicos implicados en la prevención.
  • La definición de funciones y responsabilidades en materia preventiva.
  • Las prácticas, procedimientos y procesos de trabajo.
  • Los recursos humanos y materiales destinados a la prevención.

El plan debe ser aprobado por la dirección de la empresa y asumido por todos sus niveles. Sin el respaldo de la dirección, la prevención queda reducida a papel mojado.

3. Formación y capacitación continua

El artículo 19 de la LPRL obliga al empresario a garantizar que cada trabajador recibe formación específica sobre los riesgos de su puesto de trabajo y las medidas para prevenirlos. Esta formación debe impartirse en el momento de la contratación, cuando el trabajador cambia de puesto o cuando se introducen nuevas tecnologías o métodos de trabajo.

La palabra “continua” es importante: la formación no puede ser un evento único. Los riesgos cambian, las normativas se actualizan y los hábitos de trabajo tienden a relajarse con el tiempo. Una cultura preventiva bien asentada requiere formación periódica y refuerzo constante de los conocimientos.

Además, la formación en prevención de riesgos laborales debe realizarse siempre dentro de la jornada laboral y con cargo al empresario, nunca a costa del tiempo libre del trabajador.

Para las empresas que quieran garantizar que su personal cuenta con la formación reglamentaria, los cursos de prevención de riesgos laborales de Alba Formación ofrecen programas adaptados a distintos niveles y sectores, con titulaciones reconocidas.

4. Equipos de protección individual (EPI)

Los equipos de protección individual son la última línea de defensa cuando los riesgos no pueden eliminarse ni controlarse de otra manera. La jerarquía de medidas preventivas establece que siempre se debe priorizar la protección colectiva sobre la individual: primero eliminar el riesgo en su origen, luego reducirlo con medidas técnicas u organizativas, y solo cuando esto no sea suficiente, recurrir a los EPI.

El empresario tiene la obligación de proporcionar los EPI adecuados a cada riesgo de forma gratuita, garantizar que están en buen estado y que los trabajadores saben usarlos correctamente.

Los EPI más habituales según el sector:

  • Construcción: casco, botas de seguridad, arnés anticaídas, gafas de protección.
  • Manufactura e industria: guantes de corte, protección auditiva, mascarillas.
  • Sector químico y farmacéutico: trajes de protección química, equipos de respiración autónoma.
  • Logística y almacén: botas de seguridad, chaleco reflectante, guantes.
  • Sanidad: guantes, mascarilla, gafas de protección, bata.

El mantenimiento de los EPI es tan importante como su provisión. Un casco agrietado o un filtro de mascarilla caducado no protegen: dan una falsa sensación de seguridad que puede ser más peligrosa que la ausencia de protección.

5. Protocolos de emergencia

Todo centro de trabajo debe tener establecido un plan de actuación ante emergencias. La LPRL obliga a que las empresas adopten medidas de primera intervención, designen a las personas encargadas de aplicarlas y organicen las relaciones con los servicios de emergencia externos.

Un protocolo de emergencia bien diseñado incluye:

  • Rutas de evacuación señalizadas y despejadas.
  • Puntos de reunión conocidos por todos los trabajadores.
  • Personas designadas y formadas para la primera intervención (extinción de incendios, primeros auxilios).
  • Comunicación clara de quién llama a los servicios de emergencia y cómo.
  • Procedimientos específicos para los riesgos propios de la actividad (derrames químicos, cortes de suministro eléctrico, accidente con maquinaria).

Los simulacros son parte del protocolo, no un complemento opcional. Un protocolo que nadie ha practicado falla en el momento que más importa.

6. Supervisión, auditorías y seguimiento

Implementar medidas preventivas no es suficiente si no se verifica que funcionan. La supervisión y el seguimiento permiten detectar desviaciones, identificar áreas de mejora y demostrar ante una inspección de trabajo que la empresa cumple con sus obligaciones.

Las herramientas más efectivas para el seguimiento son:

Auditorías periódicas. Las empresas con servicio de prevención propio están obligadas por ley a someterse a auditorías externas cada cuatro años (o cada dos si trabajan con agentes cancerígenos, mutágenos o biológicos). Pero cualquier empresa puede beneficiarse de una auditoría interna más frecuente.

Indicadores de desempeño preventivo (KPIs). El índice de incidencia de accidentes, las horas de formación completadas, el número de incidentes y casi accidentes reportados, o los resultados de las inspecciones son datos que permiten evaluar si el sistema de prevención avanza en la dirección correcta.

Sistema de reporte de incidentes y casi accidentes. Los accidentes son el fracaso del sistema preventivo. Los casi accidentes (situaciones en las que por poco no ocurrió algo grave) son señales de alerta que el sistema debe capturar antes de que sea demasiado tarde. Crear una cultura en la que reportar un casi accidente no suponga consecuencias negativas para quien lo notifica es uno de los pasos más valiosos que puede dar una empresa.

7. Cultura de seguridad y salud en el trabajo

Las seis medidas anteriores pueden existir sobre el papel sin que la seguridad sea una realidad en el día a día. Lo que convierte los procedimientos en comportamientos es la cultura: el conjunto de valores, actitudes y prácticas compartidas que determinan cómo la gente actúa cuando nadie la está mirando.

Una cultura de seguridad y salud en el trabajo se construye con:

Liderazgo visible. Cuando la dirección hace de la seguridad una prioridad concreta, hablando de ella, participando en las revisiones y dando ejemplo, el mensaje cala en todos los niveles.

Participación de los trabajadores. Las personas que ocupan un puesto de trabajo conocen sus riesgos mejor que ningún técnico externo. Involucrarlas en la identificación de problemas y en la propuesta de soluciones mejora la calidad de las medidas y aumenta el compromiso con su cumplimiento.

Comunicación abierta. Un entorno en el que los trabajadores pueden señalar riesgos o cuestionar procedimientos sin miedo a represalias es un entorno más seguro. La comunicación bidireccional sobre seguridad no es un lujo: es una fuente de información que ninguna auditoría puede replicar.

Reconocimiento de las buenas prácticas. Señalar lo que va mal es necesario; reconocer lo que va bien es igual de importante. Los equipos que ven que sus comportamientos seguros son valorados mantienen esos comportamientos con mayor consistencia.

Mejora continua. Una cultura de seguridad madura no se conforma con no tener accidentes. Analiza los datos, revisa los procedimientos, aprende de los incidentes de otras empresas del sector y busca constantemente cómo mejorar. 

Da el siguiente paso con la formación en prevención de riesgos laborales

Garantizar la seguridad y salud en el trabajo requiere conocimiento, organización y personas formadas. Desde la evaluación de riesgos hasta la implantación de una cultura preventiva, cada paso de este proceso depende de que los trabajadores y los responsables de prevención cuenten con las herramientas y los conocimientos necesarios para actuar de forma segura.

Alba Formación ofrece cursos de prevención de riesgos laborales adaptados a distintos niveles y sectores, con más de 25 años de experiencia formando a trabajadores y empresas en todo el territorio nacional. Si necesitas orientación sobre qué formación se ajusta mejor a las necesidades de tu empresa o equipo, contacta con nosotros y te asesoramos sin compromiso.

Y si aún no estás convencido o convencida, aún te damos más razones en el artículo “Beneficios de hacer el curso de PRL y certificarse este año”.


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Preguntas frecuentes – FAQs

¿Qué es la seguridad y salud en el trabajo?

La seguridad y salud en el trabajo es la disciplina que protege la integridad física, mental y social de los trabajadores frente a los riesgos derivados de su actividad profesional. Abarca la prevención de accidentes laborales, la prevención de enfermedades profesionales y la promoción del bienestar en el entorno laboral. En España, está regulada principalmente por la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales.

¿Cuál es la diferencia entre riesgo y peligro laboral?

Un peligro es una fuente con potencial para causar un daño: una escalera en mal estado, una sustancia química corrosiva o una máquina sin protección son peligros. Un riesgo es la probabilidad de que ese peligro cause efectivamente un daño, combinada con la gravedad de ese daño. La prevención actúa sobre ambos: intenta eliminar los peligros y reducir la probabilidad y las consecuencias de los que no pueden eliminarse.

¿Qué obligaciones tiene el empresario en materia de prevención de riesgos laborales?

Las obligaciones del empresario recogidas en la LPRL incluyen: evaluar los riesgos de cada puesto de trabajo, elaborar un plan de prevención, informar y formar a los trabajadores sobre los riesgos de su puesto, organizar un servicio de prevención, proporcionar los equipos de protección individual necesarios, garantizar la vigilancia de la salud y establecer medidas de actuación ante emergencias. Su incumplimiento puede derivar en sanciones económicas, responsabilidad civil y, en los casos más graves, responsabilidad penal.

¿Qué es el plan de prevención de riesgos laborales?

El plan de prevención es el documento que integra la actividad preventiva dentro del sistema de gestión de la empresa. Recoge la estructura organizativa, las responsabilidades, las funciones, las prácticas y los procedimientos relacionados con la seguridad y salud en el trabajo. No es un documento estático: debe actualizarse cuando cambian las condiciones de trabajo, la organización de la empresa o la normativa aplicable.

¿Cuándo es obligatorio formar a los trabajadores en seguridad laboral?

La formación en prevención de riesgos laborales es obligatoria en el momento de la incorporación de un trabajador, cuando cambia de puesto o de funciones, cuando se introducen nuevas tecnologías o equipos de trabajo, y siempre que se detecten deficiencias en la aplicación de las medidas preventivas. La formación debe ser específica para el puesto y los riesgos del trabajador, realizarse en horario laboral y correr a cargo del empresario. 

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